Merodeas por las fuentes del enojo,
a riesgo de salpicarte;
aunque saltes, lo haces tarde.
Y el tropiezo, que es probable,
desaloja la fragancia, en un instante,
del talante afectivo y abordable.
No es de esperar lo que eres,
cuando lo pretendes ser;
porque llega y no lo esperas
o se aleja aunque lo anheles.
No te valen, sin cristal,
las pupilas bien abiertas;
miras, con aflicción,
la flor marchita en la reja
y al mirar
tu consuelo es comparar,
mostrando tu lozanía,
ante, su daño infernal.
Merodeas por la fuente del pesar
y te salpica de daño;
aunque saltes lo haces tarde
y el tropiezo,
que es probable,
desaloja tu sonrisa, en un instante.
Merodeas por la fuente del delirio
y te ha salpicado su ensalmo;
aunque saltes, lo haces tarde
y el tropiezo,
que es seguro,
desaloja la cordura, en un instante.
Un fuerte abrazo y, por Dios, lleva cuidado
#doctorpoeta
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