Desde el pasillo de estrellas

Jaén me parece hermosa;

hoy levito en solitario,

del amor, contrariado,

y quiero hacer un poema,

 pensándolo por las sombras.

Una fuente silenciosa

y un balcón, desde el que

observas,

oh, dulce musa preciosa

díctame una bella cosa,

para mi ciudad señera,

que tan solo y sin hacienda

solo sus vistas me asombran:

¡Mar de olivos, qué de cosas,

dignidad renacentista,

y el castillo, con la Cruz.

huele a lites misteriosas.

Al fondo Mancha Real,

villa, corte y señorío

que mereciera imperial,

según mi propio albedrío.

Sobre una sombra lejana

arde una estrella furiosa

cuyo brillo intermitente,

ora guiña, ora llora…

Mi voz se hace pausada ,

cambia el timbre y es gangosa;

silencia con un esfuerzo

y con un nudo, que tengo,

se me cierra la garganta.

doctorpoeta

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