SONETO

Caminante que añoras, tan iluso,

un destino mejor que mi destino.

¿Cómo quieres que vayamos de la mano,

si a la meta, vas delante, tan creído?

No has pensado que tu marcha es desatino;

que tu herida lleva pasto a los gusanos

y te quedes como hueso repelado,

disecado de lo humano y lo divino.

Yo voy lenta y tú, deprisa, peregrino,

aunque ahora va quedando, algo distante,

ese sitio, de cipreses, resentido.

Pues soñar es un arma de dos filos,

que te puedes despertar en un instante,

o bien opte por llevarte al infinito.

doctorpoeta

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