
La sexualidad de adolescencia y juventud es un valor infinitamente preciado y su disfrute debe ser, sutilmente, selectivo. Miserable es convertirlo en un artículo de consumo y, mucho más, adquirirlo a precio de saldo.
El remedio contra esta lacra es exclusivamente educacional, incluyendo sistemas de instrucción adecuados, orientación sobre riesgos y complicaciones de la perversa deriva del deseo, alternativas y, lo que es importantísimo, respirar una atmósfera de naturalidad en el tratamiento y conversación sobre estas cuestiones transcendentales, eliminando atavismos, sectarismos, tabúes, silencios y oscurantismo tanto, a nivel familiar, como en todo el ámbito existencial.
La adolescencia me mola.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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