Me pierdo en la mies,
trillada,
por la era de la vida.
Dócil, la brisa
me encuentra
y, en un impulso, me apila.
Voy y vengo,
y me enredo
en el rimero.
Me libera el viento airoso;
e, inquieto y sacudido,
voy, vengo, una pizca entra en mi ojo
y, en una racha impulsiva,
con una espiga,
me pierdo.
Y mi impronta,
tan trillada,
a la postre de abeldarse
sea en pajar,
o sea en granero,
aliviada se cobija.
doctorpoeta
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