Va tiritando diciembre,
por nuestras tierras sureñas;
en la calle, se oye el eco,
de un tambor de Nochebuena
y lo quiere redoblar,
para ver si entra en calor.
Un aguardiente, le dan,
con alfajor de canela
y una porción de turrón…
El alma, rompe a cantar
cuando una zambomba suena…
¡Y el relente se esfumó!
doctorpoeta
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