
Conmovedor caso de acoso en el «cole» de un pequeño acondroplásico australiano, que lo ha llevado a la desesperación. Pienso en el por qué de estas situaciones y las respuestas podrían tener cabida, a pesar de que parezcan inexplicables.
Creo, desde mi opinión, que el fracaso de la prevención podría ser atribuible a la ausencia o deficiencia de interconexión padres- colegio- profesionales clínicos, en el contexto de un ambiente de deterioro social, como caldo de cultivo de estas situaciones abominables.
En el momento de acceder a los centros educativos estas personas, inteligentes y sensibles, afectas de una enfermedad de base congénita se deberían incluír, en los programas, las horas lectivas necesarias para impartir, de forma activa y para todos, estrategias de INTEGRACIÓN donde padres, docentes, clínicos, sociólogos, terapeutas se impliquen con los niños en actividades TEMÁTICAS, LÚDICAS y LITERARIAS, orientadas a la presentación cordial y desenfadada de estos seres entrañables que, aunque diferenciados en el físico, mantienen en todo momento, su potencial INTELECTIVO y AFECTIVO. Su impronta ha de ser incorporada con toda naturalidad, RECONOCIDA Y COMPARTIDA por todos y ser respondida con cariño y solidaridad.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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