BOHEMIA Y OPERA PRIMA
Se veía venir: Ella, y sus dudas, le habían exigido decoro y franqueza y él asentía con muecas de pillo. No pudo ser; se esfumaba el “tal vez” y eligió, por la fuerza, bajar la cabeza y seguir otra senda, sin saber el destino y cómo llegar. A cántaros, llovía sobre aquel trovador, sin paraguas ni asilo; la distancia fue olvido, enfangándose, erró y, a resguardo de un pino, el poema escribió.
doctorpoeta
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