
RAJMÁNINOV
Día lectivo y, como tal,
la mente se ha de asear.
Oír a Rajmáninov,
es una opción colosal:
renacerá la ilusión,
por, tu audacia, despertar.
Previo a la coda final,
tras virtuoso intercambio,
un violín desconsolado
va dejando de llorar:
Al adagio estremecido,
sigue un bello pizzicato,
dando paso a los arpegios
que, el piano aventa ya…
doctorpoeta, ¡vamos!
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