
Suenen palmas con olés,
zapateados bailemos
que el tremendo acontecer,
parece, se está muriendo.
Por soleares y tientos,
sigamos el rumbo fiel
de la Rosa de los Vientos
que hay que bailar en Buen Puerto.
¿Qué pájaro será aquel
que canta en la verde oliva?
¡Calla, que no pare, Inés,
que su canto me reanima!
Tocad, sin cesar, tocad,
que se rompan los bordones
pues repuestos siempre habrá.
Cantad, que nos vean contentos
los bastardos y bribones
y al ritmo del sentimiento,
el zapateo no paremos
hasta que cruja el tablao
y, con él, tantos lamentos.
doctorpoeta
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