
EL HOMBRE PIENSA Y NO DUERME;
LA MUJER, DURMIENDO, PIENSA.
¿Podría pensar y al fin sabré,
si estoy afrontando los problemas,
con rigor,
o si aturdido, timorato y reservón
me quedo inmóvil sin mover un
sólo pie.
Sólo doy tumbos sin hallar la solución,
tirando el trapo de la inútil dejadez.
Mi mujer, es un «pasón»
que, aunque sienta el sinvivir en su
interior,
lleva en la agenda, lo previsto que hay
que hacer
y lo imprevisto que, seguro, va a surgir
¡Envidiable, de la hembra, el proceder,
que no da un paso sin saber adónde ir!
doctorpoeta
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