¡SABEDLO!

Que la noche, se hace corta

y se irá a la amanecida.

¡Escapemos hacia aquella

saliendo de nuestras vidas!

Guarda silencio el murmullo,

cuando: ¡Oh Dios, no siento el

suelo:

Vuelas; allende te oteo

y se aviva mi aleteo.

Porque tu senda es la mía,

los corazones, en sueños,

se enlazan, en armonía,

y, sólo, un latido suena.

¡SABEDLO!

Que las alas timoneras,

cuando el mito es anfitrión

ponen rumbo a las Perseidas

mientras voltean las campanas

que, desde los carros, suenan.

Antes de que llegue el alba,

se desgarra el corazón

y la sangre se congela,

pero lo opera el amor,

cuando la alarma reitera

que el sueño ya se acabó.

¡SABEDLO!

Que, por la misma vereda,

cuando emprendimos la vuelta,

sólo latía un corazón

pues se acoplaron los dos,

antes de pisar el suelo…

Y las campanas de la torre,

con necesidad, voltean!

¡SABEDLO!

doctorpoeta

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