
El egocentrismo, santo y seña del actual pronunciamiento social, es una reacción defensiva ante la precariedad económica, la inseguridad laboral y jurídica, la carencia de asertividad, el deficiente nivel intelectual y el desequilibrio emocional, raudales de la excentricidad, de la labilidad afectiva y en definitiva, de la felicidad que ha dejado de «estar al loro».
Elaborar un análisis aséptico sería, a mi juicio, el primer paso para la propuesta de soluciones.
doctorpoeta
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