REVUELO
¡Oh! crisálida que aguardas
el despegar de tus alas;
¿No se ven?…
¡pues no han salido!;
surcarán, en cuanto salgan.
¿Olvidaré que te has ido?
Me citaste, mariposa,
y erré dónde había sido:
si, en un pétalo de rosa,
no recuerdo que era roja;
si, en el envés de la hoja,
soy daltónico perdido.
¡Fue en la espina,
ahora recuerdo,
ese pinchazo sufrido!;
quise, levantar mi vuelo;
y, al verme sangre en el dedo,
me negué
a volar contigo.
¡VUELVE A MÍ, MI MARIPOSA!

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