Desayuno en la terraza:

Veo colgada una escalera

en la línea cielo-mar;

bajo deprisa a la playa

y me lanzo sin pensar:

con arrojo, llego a ella;

presto, la quiero agarrar

pero ¡oh! casualidad:

no encuentro los pasamanos,

ni las huellas de pisar.

En tromba, caigo en el agua

porque así las gasta el mar

que, por antojo o por broma,

no quiere al cielo besar y si,

por un casual, algún curioso

se asoma,

su «cosa» está en recular.

doctorpoeta

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