
TIEMPO AMABLE
Un alivio respirar el tiempo amable
cuando, aún, el disfrute se soporta;
¡quiera el sol
no picar en el vacío
de mis gafas olvidadas!.
Sabia y gentil es la vida
que le ofrece un acomodo:
a mis ojos deslumbrados
que reabren en la sombra;
a mis menguados oídos
para percibir cerca y distantes,
bellos trinos y alborozo
y a mis enjutas posaderas,
en el banco retrepado,
donde la gota y la artrosis
hallan menos desagrado
Mientras tanto,
la analgesia del recuerdo
se impone al crujir de mis rodillas
y al cimbreo de las ramas
que, galantes,
dejan rendijas al sol
y al excremento volátil
que, de pronto, se integra
en el sufrido gris de mis canas .
Y ya, en mi vista del ayer,
cansada como mis pasos,
se reimprime el encuentro
de lo que fui
de lo que quise de mí.
Pasando de lo que seré
mi mente, entreabierta,
rememora con fruición
el ideario
por el que, casi todo
y poco más
con modestia, conseguí.
Antonio C. Rodríguez Armenteros
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