Atónito, mi verso,
creado por la pluma,
que pudo troquelar
el brusco sentimiento,
que llega en soledad.
Noctívago cerebro, ocioso de
reflejos,
que no reclama sueño,
ni ganas de cenar.
La pesadilla acecha y la maneja
un preso,
la espina de mis sueños,
oculto en mi interior, sin alba y sin ocaso,
quizás muerto de sueño,
taimado y bien despierto,
pugnando con mi honor.
¡Mi amor voló a sus sueños!
¿Podré seguirlo yo
o quedarä en intento?
Feliz descanso, doctorpoeta.
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