Ensalzo tu cuerpo y alma,

también tu perseverancia

en la forma de actuar

y perjura mi experiencia

que no ha visto nada igual.

Admirador de tu afán,

lo quisiera en mi existencia

y contra viento y marea,

lo tengo que incorporar:

Se activa tu inteligencia,

espontánea y natural

y el rival abre defensa,

cuando quieres atacar.

Cuando, sin norte, me pierdo,

para volverme a encontrar,

en el alma llevo impreso:

“No hay que parar de luchar”

y a la trinchera me acerco,

porque quiero rescatar,

de la sombra, mil destellos.

¡Muchas gracias, vida mía,

porque me sabes llevar!

doctorpoeta

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