
TENGO QUE IR AGARRADO
Por mí sólo no me valgo,
ni mucho menos, cojeo
ni del equilibrio sufro;
pero lo tengo muy claro:
para acercarme al futuro
¡tengo que ir agarrado!.
Tenaz, busco un asidero
pero. siéndote sincero,
sería, de ayuda, tu mano.
Correríamos el mundo
por el invierno de cumbres
y valles de copos blancos;
en primavera de nidos
y sol, de brocha suave,
que pinta el verdor del prado
entre claros del follaje;
sería pasable el otoño,
junto a árboles pelados,
abrigándonos del viento
sin soltarnos de las manos.
El verano, muy afable,
refrescándose, con besos,
cuerpos que, en sus cueros, laten;
Un nenúfar que se abre;
un cisne que estira el cuello
al reclamo de su celo…
¡y la pisada de amor, que flotando,
instintos abre!
Reaccionarían nuestras manos
a tristezas o entusiasmo;
con caricias, si hay dulzura
y, con gran fuerza de arraigo,
cuando las almas se arrugan
al beber un trago amargo.
Una vez que me has cogido,
¡nunca faltes de tu lado!
No cojeo, tengo brío
y aunque vayamos tirando,
necesito ser llevado.
doctorpoeta
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