¡Oh, mi bien,

que a ti me debo!

¿Me pagarás la factura

de tu anhelo

por llevarme a tu altozano,

cuando zombi y maltratado,

sacarás del embtollo, mi amargura?

No del todo has calculado,

que no es fácil devengar

el montante de ese pago.

Eres roca de refugio;

un alcázar,

donde un lar me has preparado,

para no escaparme nunca

en tu orgullo, confinado.

¡Sea vasallo por tus sueños,

de experiencias recebados;

en tu amparo maniatado

y lejos quedará este bodrio!

En mi poema he buscado.

la glosa de tu dulzura,

tu deber de darme abasto…

Y, justo, al saltar del hoyo,

tiras de mí encadenado.

doctorpoeta

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