Quizá, luchando
por calado atribulado,
se halle el gozo del encuentro.
Lo asequible es acomodo,
donde el amar claro
vuela por recintos aireados,
donde huele a golondrina
y flor melosa
a la luz, que tanto alumbra.
¡Sutil sueño
y nunca hay sombra!
Arriesgado el descenso,
hacia la sima,
por el musgo enmohecido,
donde asustan
resbalón y zapatillas,
y donde, el eco del chillar del murceguillo,
se ha acoplado al bisbiseo
de latidos, del pecado, de jadeos; de temores y quejidos.
¡Grave amor, que vence, herido!.
doctorpoeta
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