Me dirijo, a diario, a mi destino
y confío en el azar para llegar; pronto abre el mar azul a mi velero y el tranquilo balanceo me ha llevado, de otear, a dormitar. Luminoso, el mediodía, me ha despejado y me dejo por el cosmos imantar, atraído hacia su puerto Eternidad.
doctorpoeta
Comentarios recientes