Me dirijo, a diario, a mi destino
y confío en el azar para llegar;
se va abriendo el azul a mi velero
y con calma, el suave balanceo
me ha llevado,
de otear a dormitar.
Mas la luz de mediodía me ha despejado;
y me dejo, por el cosmos, imantar.
Que mi rumbo, un tanto incierto,
se ha aclarado,
atraído hacia tu puerto, Eternidad…
doctorpoeta, feliz día. ¡Vamos por la semana!