Con frecuencia

se resiente mi algún sitio

y mi otro lado,

en vano, lo remedia.

Es un aire muy impuro

el que respiro

y mi alma, resignada,

seda cuenta:

 

Ve la llama que, con saña,

me consume;

ve mi miedo,

al que le gusta distinguirse.

 

Fui oxidado al nacer

y, cuando muera,

iré al nicho

digerido, chamuscado,

como lava con ceniza,

sin que tengan que agobiarme

los gusanos, con su prisa.

 

Y es que infierno, habrá siempre;

por el mundo, a simple vista

y para nada,

voy a librarme, en la otra vida,

si es que el viento no ha

rolado del poniente

o acudido, siempre aprisa,

los bomberos que me asistan.

 

doctorpoeta

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