Me dirijo, a diario, a mi destino
y confío en el azar para llegar;
se va abriendo, el azul, a mi velero
y con calma, el suave balanceo
me ha llevado,
de otear a dormitar.
Mas la luz de mediodía, me ha despejado
y me dejo, por el cosmos, imantar.
Que mi rumbo, un tanto incierto,
se ha aclarado
atraído hacia tu puerto, Eternidad…
doctorpoeta
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