
¡VAMOS, PECIOLO!
Nunca arrancará el tiempo
impertinente
la hoja pajiza y reseca,
agarrado su peciolo, a alguna rama.
Aquel verdor de ojos
en fiel mirada,
que, a mi pasión, por ser tan verde,
encandilaba;
pasa que ahora, sacudido por el
viento,
tiene el aspecto como una rija de legañas
restregadas,
que se van viendo,
por los años, desde entonces,
compilados,
¡Viejo encanto que resiste a los
otoños!
Que si ahora, alguna lágrima resbala,
algo se aclara,
desde aquella beldad. que fue
inviolable,
porque repara, con un retoque
de esperanza,
la hermosura de tu cara,
la elegancia de tu porte y tu
presencia
y tu forma de besar, tan dulce y clara…
¡Frugal peciolo que bien se agarra
y hoja valiente!
doctorpoeta
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