Las caricias, por las que la mujer suspira, podrían compararse al tañido de un arpa. Necesaria sería la destreza del intérprete para armonizar belleza y placer, pulsando, con sutileza y pasión, todas y cada una de las cuerdas. #doctorpoeta
— Antonio Carlos Rodríguez Armenteros, (@Acnogal32Carlos) October 17, 2024