
La mujer es comparable a un arpa, en maravilloso concierto, cuyo intérprete, elegante y virtuoso, eleva, al clímax, su sonoridad, acariciada por acordes, escalas y arpegios; la destreza, la intuición y el sentimiento son imprescindibles para pulsar, en su justo momento, la excitación de cada cuerda.
doctorpoeta, buenos días y feliz tañido