Porque merecen perdón,

clamo por los adolescentes.

Me infunden preocupación

que, la miel de un beso fiel,

se congela entre sus dientes;

tal lo gasta su frialdad;

también simulan llorar.

Pero quiero ir más lejos:

En su mirada de alcance,

si miraran con la mía,

del jardín, quisieran ver,

entre flores sus cortejos.

Aunque así no suele ser,

reflejado en un espejo,

lo obstinado de su instinto,

es envidia o caridad

lo que yo, por ello, siento.

Es que solo yo me encuentro

en distinta soledad:

¡Cuerpo joven y cuerpo viejo;

no es lo mismo su placer;

tampoco, su actividad!

doctorpoeta

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.