
¡NI LA NUBE MÁS TEMIBLE PUEDE OSCURECER TU CIELO!
Es mi miedo
quien me lleva a suplicarte
y un suspiro
busca hondo mi consuelo:
¿Dónde estás,
porque el pulso no te encuentro?
que el quebranto y tu silencio,
son aun recuperables.
Fuiste edén;
porque ahora eres amelga,
con su broza desechable,
mis manos y pensamiento
se conjuran encontrarte…
De bruces caigo del sueño;
ileso salgo corriendo allá, donde el
organillo,
ameniza la verbena;
las parejas de chulapos su santo
y seña pasean
y los besos y promesas, con la vida, se
reencuentran.
¡Y por siempre, que así sea!
doctorpoeta
Comentarios recientes