
Tiempo ha, que ya pasó:
vaticinó mi destino,
mi buen vecino, el barrero:
Se hizo masa mi ilusión,
cual rica hogaza de pueblo,
loco, su disco, giró
y cayó la mezcla al suelo;
en el horno no doró,
el porrón quedó en proyecto;
sólo polvo había en el suelo
y, al barrerlo, su lamento
fue rotundo y sentenció:
-Nunca serás aguador,
ni tampoco panadero;
y me temo lo peor:
te iría fatal de alfarero.
Tu vocación, ya presiento:
¡serás poeta y doctor
y aportarás solución
cuando el mundo caiga
enfermo!
doctorpoeta
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