Siempre, por la Navidad,
vaticina mi destino,
mi buen amigo, el barrero:
Hecha masa mi ilusión,
cual rica hogaza de pueblo,
loco, su disco, giró
y cayó la mezcla al suelo.
En el horno nunca entró,
el porrón no quedó hecho;
el polvo se esturreó
y, al barrerlo, de momento,
fue rotundo y sentenció:
–
«Nunca serás aguador,
tampoco, buen panadero;
y te digo lo peor:
te iría fatal de alfarero.
Tu vocación, ya presiento:
¡Serás poeta y doctor
y tendrás la solución
cuando el mundo caiga
enfermo!
doctorpoeta

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