
BANALIDAD CRIMINAL
Yacer, para «probar», no es intercambio afable, ni amigable, ni cordial: siempre causa desazón; es una trama alevosa, instintiva, irracional ( y también vegetativa) que implica complicidad.
¡Si, de tal coreografía, es regidor el alcohol, qué desastre, madre mía, qué patética función!
doctorpoeta
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