
La perplejidad profesional, así como la responsabilidad que pudiera derivarse del consejo que, con mucha frecuencia, se solicita en consulta por parte de padres o tutores, sobre la idoneidad de la vacunación anti-Covid a la población infantil, me lleva a redactar mi personal punto de vista al respecto:
La falta de un asesoramiento drástico (o desconocido para mí) por aquellas instancias que deben marcar las directrices de la praxis, en este caso pediátrica, estimo que tal actuación, al día de hoy, tendría una indicación clínica poco rigurosa, porque aquello de lo que se pretende proteger, no va etiquetado con el antecedente de un pronóstico alarmante en los casos registrados; tampoco las cifras de ingresos hospitalarios, ucis o, incluso de letalidad, aunque lamentables, ni han sido, ni están siendo demoledoras, siendo los asintomáticos, leves y moderados los que engruesan la casuística. El argumento de controlar a los niños como vectores de transmisión sobre el resto de la población, no deja de ser un, improbable supuesto inmunológico; numerosos estudios, han demostrado que el niño, sobre todo, asintomático, NO SOLAMENTE, NO CONTAGIA, NI INFECTA sino que, por el contrario, podría ser considerado como un magnífico vector de propagación de la inmunidad natural. La levedad implica, escasa o moderada, carga viral y, por ende, limitada repercusión infectológica sobre los demás, teniendo siempre en cuenta los contactos con la población de riesgo
En definitiva, siempre desde mi percepción, concluyo que iniciar una campaña de vacunación anti Covid para la población infantil sería, cuando menos, inoportuna, innecesaria y no exenta de riesgos. Sin estar avalado por una convincente metodología en la decisión de VACUNAR y sin contar con comunicaciones contundentes y consensuadas por parte de Colegios Profesionales, Sociedad Española de Pediatría y otros organismos competentes, he decidido inhibirme cuando se recabe mi parecer.
Quiero reiterar mi sugerencia de retrasar el inicio de la campaña, hasta recoger las conclusiones de Congresos sobre puesta al día en Vacunación Infantil, organizados con carácter nacional y/o supranacional.
Y respecto a la provisionalidad, por la que NO se garantiza la AUSENCIA DE EFECTOS ADVERSOS, por criterios de sentido común, creo que debe primar una exigencia: VACUNAS EXPERIMENTADAS, SÍ; FÁRMACOS EXPERIMENTALES, NUNCA, hasta confirmarse la garantía de un alto índice de seguridad.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros, pediatra.