
RECOMENDACIONES SOBRE CONVIVENCIA FAMILIAR CON MOTIVO DEL TRASLADO TEMPORAL HACIA UN LUGAR DISTINTO: EN HORARIOS, COSTUMBRES, ALIMENTACION, CONCILIACION PROLONGADA, MOBILIARIO, AMISTAD, EVASION, etc. que, en no pocas ocasiones, pueden incidir, negativamente, en el objetivo fundamental del disfrute.
La consecuencias pueden ser más o menos acusadas o bien, no existir, en la mayoría de las familias, ningún tipo de problema, dependiendo, en gran medida, del grado de maduración psicoafectiva, que exista en padre, madre o ambos y el moldeamiento del carácter de los niños, directamente relacionado con el de los papás.
La maduración, es un proceso que se va instaurando a lo largo de nuestra vida y no sólo lo van moldeando los años y la experiencia, sino también los esfuerzos para entendernos con nosotros mismos y comprender a los que nos rodean. Esto implica, actitudes de autodisciplina en las personas de las que fructifica un adecuado estado de autodominio, siempre en base a una formación adecuada y a un equilibrio emocional estable.
La inmadurez en los padres, perjudica gravemente a sus hijos. Hay casos de madurez consolidada, en los que, es verdad que es imposible evitar escenas de descarga emocional sobre los seres más cercanos y queridos, de forma eventual y por algún motivo concreto. En general, tenemos claro lo perjudicial que es, para los niños, presenciar constantes peleas entre sus papás, consecuencia directa de reacciones sin control atribuibles a la citada inmadurez, que si existen en el domicilio habitual, con más frecuencia y violencia pueden aparecer en el provisional de lo que existe demostración clínica. La discordia amenaza la seguridad del niño, le frena en su maduración emocional, le vuelve temeroso y le despiertan respuestas compulsivas, como morderse las uñas, comerse los mocos, mojar la cama, dormir con pesadillas, sonambulismo y fobias a la oscuridad. Se suelen asociar a fracaso escolar y a otras alteraciones de relación y afectividad.
La asistencia a la pareja que decida tener hijos, debe incluir por protocolo, una evaluación del dintel madurativo de ambos y, si es insuficiente, establecer pautas y técnicas de rehabilitación. A la hora de decidir la opción vacacional, estas personas, deben de tener en cuenta su problemática y elegir alternativas que no sean contraproducentes para su convivencia, así como acatar, con rigor, los consejos de los profesionales implicados en su seguimiento.
Feliz veraneo.
Dr Antonio C. Rodríguez Armenteros
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