En un apasionante paseo por la CONTESTACIÓN, percibo que mi «YO» se levanta en defensa de la propiedad existencial, en contra de los imperativos y de los falsos reclamos que, eludiendo el debate, tratan de anular la racionalidad. Es de vital importancia reaccionar pronto ante la insidia y mantenerla a buen recaudo. Es evidente que la trans-humanización es un ingenio para el lucro de la infamia.
CON EL AFECTO Y CONSIDERACIÓN HACIA TODAS, Y CADA UNA, DE LAS MUJERES; TAMBIÉN HACIA TODAS Y CADA UNA, DE LAS PERSONAS QUE PUDIERAN ESTAR EN DUDA SOBRE LA DIRECCIÓN DE SU SEXUALIDAD PARA QUE SU «YO», PREVIAMENTE ALECCIONADO Y PROTEGIDO DE ESNOBISMO Y MANIPULACIÓN, SEA CONSIDERADO, POR LEY, PERSONAL E INTRANSFERIBLE.
Es mi forma personal de evaluar, psicológicamente, el alardeo «vanguardista» de estos movimientos llamados de «liberación» que, lejos de conseguir la deseada homologación, vocean, con más más estridencia, las diferencias; algo así como pintar el gueto de colores y ambientarlo con música de comparsa.

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