
LA RENDIJA, ENTRE LAS NUBES, ALUMBRANDO EL JURAMENTO
Con firmeza y decidido
para latir y soñar
se activa mi corazón:
¡que la aurora está al llegar!
Mantendrá su ritmo alto
a la salida del sol
cuando salga, iluminando,
beso y flor en un renglón.
¡Se abre un claro, quiere Dios
y solícita mi mano,
transcribiendo, está al dictado:
dos suspiros, un «te quiero»,
prohibido decir «lo siento»,
un siempre «morir de amor”,
tomando su Nombre en vano!
doctorpoeta