
¡QUISE DECIRTE “HASTA LUEGO”, PERO “LUEGO”, YA PASÓ. MEJOR TE DIRÉ “HASTA SIEMPRE”!
Una mesa, mi alcoba,
y tu ausencia,
me acompañan.
La ciencia,
para reparar tu insano pecho,
ha agotado sus poderes.
Y, ahora:
Cuando la luz matinal
me deslumbra los ojos;
cuando reclamo la noche;
cuando los campos en flor
me recuerdan la caída de
la hoja.
Cuando el azul lo veo gris;
cuando apenado no duermo;
cuando despierto, deliro;
cuando el rigor de aquel cuerpo,
que me martillea el recuerdo,
caló, de sudor, tu lecho;
cuando suplico a mi Dios,
que te aloje, en su aposento…
¡Una mesa, mi alcoba y tu
ausencia, me acompañan!…
doctorpoeta, te quieren seguir matando y «tienes más vidas que un gato»
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