
“Algo” intruso traspasa la barrera
y circula por mi aura
que, en silencio y sin licencia, de puntillas,
desconcierta:
¿qué pretende y por qué
no manifiesta?;
por las meninges se mueve,
como pillo en la pendencia,
que me araña con las uñas
y, a punzadas, me aporrea.
Algo lleva que remuerde y, rabioso,
no me deja:
un no sé qué, que perturba mi existencia
y qué sé yo…
Y, a los umbrales del alma,
llega sangre de mi entraña
en misiones de defensa;
ese “algo” tan molesto cambia a sublime
y la besa,
aunque incrédula, la mente le sugiere
que se salga.
Al momento le responde,
con sonrisas, varios guiños
y sin faltar el respeto,
aunque, sí, frunciendo el ceño,
muy amable, le aconseja:
¡Ama, ama fuerte,
que habrá alguien que te entienda;
cuando vea que me haces caso,
te prometo, me iré fuera!
doctorpoeta
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