TEN PRESENTE Y NUNCA OLVIDES

No contemples, distraído,

la angustia de un sueño herido:

tantos lamentos a gritos

que traspasan las paredes

enguatadas donde vives.

Aunque vas ensordeciendo,

bien los oyes y es cinismo

simular que no lo entiendes.

¡Escucha,

con la puerta bien abierta,

porque te piden auxilio

antes que tú necesites.

Puede que ahora resistas,

pero en un tris o en un decenio,

mañana por la mañana;

a la vuelta de un minuto

o tal vez minuto y medio,

pasar de decir «lo siento»

a ser un  hambriento fino,

es sólo cuestión de tiempo!


doctorpoeta

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