Cuando sin norte me pierdo, para volverme a orientar, en el alma llevo impreso: “No hay que parar de luchar” y en la trinchera me encuentro a la hora de cenar.
Cuando sin norte me pierdo, para volverme a orientar, en el alma llevo impreso: “No hay que parar de luchar” y en la trinchera me encuentro a la hora de cenar.