Trato de escribir tu nombre, para ponerte un “te
amo”.
Trato de decirlo a oscuras, para que nadie
lo sepa,
para que nadie lo advierta a las tres de la
mañana
vadeando por la estancia, desde tu lado hasta el
baño.
Ávido de amor, me muero; tanto, de ti, enamorado,
sea dando, “palos de ciego”; sea buscando el
desenfado.
Grita tu nombre, en silencio, mi corazón dislocado
y lo repiten mis fauces cuando, incansables, te
llaman…
¡Amanece; al fin lo escuchas y, antes de cantar el gallo,
noto que coges mi mano!
doctorpoeta
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