A los “ingenios” del miedo,
con sabrosos sobresueldos
para la revolución social,
se les ha visto el plumero:
Prestidigitadores memos
que, creyendo encandilar,
no cejan en el empeño
de, con trucos, engañar.
Impasible el hombre bueno,
que los hará fracasar.
doctorpoeta
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