Si quieres que sea tu norte,
hacia tí, va mi velero;
ya es de noche, te he esperado,
y como aún no has llegado,
arduo se embarca mi anhelo.
Al timón van mis latidos;
suspiros ventean las velas.
Que, en el día de Nochebuena,
¡no hay naufragios ni desdichas, ni tragedias;
nada que mueva las penas!
Al alba quiero encontrarte,
para que sigas mi estela.
doctorpoeta
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