TOMANDO LA DELANTERA

Caminante que añoras, tan iluso,

un destino mejor que mi destino.

¿Cómo quieres que vayamos de la mano,

si a la meta, vas delante, tan crecído?

No has pensado que tu marcha es desatino;

que tu herida lleva pasto a los gusanos

y te quedes como hueso repelado,

disecado de lo humano y lo divino.

Yo voy lenta; tú deprisa, peregrino,

aunque ahora va quedando más distante,

ese sitio, de cipreses, resentido.

Que los sueños son un arma de dos filos:

o te puedes despertar en un instante,

o te encuentras relegado al infinito.

¡Que la vida tiene fin, es bien sabido

y la muerte es conocido: ¿Qué se sabe?

¡Solamente de un suspiro, en su principio!

doctorpoeta

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