Uno de los objetivos del “imperio del hampa”, ladinamente infiltrado en la sociedad, es convencer a quienes, embobados, escuchan las falacias del mentiroso “emperador”. Quienes se arrogan el poder, alegando razón de Estado, no suelen ser los elegidos, pero se lo adjudican por medio de vericuetos, tramas, funambulismo, imposición, mentiras y deshonor, colocándoles vitolas de legalidad, constitucionalidad, democracia y progreso que las ofrecen para “fumar” y que nos traguemos el humo.
doctorpoeta
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