Amanece

y la aurora se ha instalado

en el presente.

Suenan trinos y campanas

que, con ritmo alegre, cantan

celebrando la victoria,

sobre la noche que escapa.
.

Llega el Sol,

con la Luna confinada

y avisa por la rendija

que, aunque asome su caricia,

va con prisa y no se para:

Es el ritmo circadiano,

al que se acopla  la vida,

remolcando a los profanos,

desde el punto de partida,

a la línea de llegada…

¡Y de nuevo a la rutina!

doctorpoeta

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