Ya pasó la gota fría;
¡La noche queda estrellada
y ciego, mi amor, te divisa!
Aterrada y sin consuelo,
vente, conmigo a la playa;
quiero ver brillar tus ojos,
cuando te mire la cara.
¡Mira, mi princesa amada;
que la espuma de las olas,
con sus reflejos de plata,
está mojando tus pies,
cuando la Luna nos baña!
No tirites, niña mía,
que, mi abrazo, ardor irradia
y enseguida, notarás
la templanza de mi llama.
Mañana será otro día
y tenemos que ayudar…
doctorpoeta.