¿SABES?
Anoche te amé dos horas;
¡cómo latía, el corazón!
¿El tuyo, tan excitado,
sí o no, cronometró?
Y tampoco, yo lo intuyo;
pero el mío, de tanto amor,
un latido, a la sazón,
saltó del ritmo tan alto,
y al forzarme en un abrazo,
un infarto, me amagó.
Hubo tiempo de descuento;
reanimado de aquel lapso,
reanudamos el encuentro
y remató, la pasión.
doctorpoeta
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