EN MI VIDA, NUNCA, ROMPI UN PLATO
(Quizás)
Fui un niño que, de azul,
dulce soñé;
con deleite
me llevaban de la mano;
oía un cuento, lo recuerdo,
de ventura y brujería.
Y se calló mi mentora,
enfrascada en su otra cosa;
su silencio, que no siendo
ni tan bueno ni tan malo,
me privó, al alimón,
de Ilusión y pesadilla.
Por mi cuenta, imaginé y aún hoy,
continúo imaginando:
De una parte aún me duele
el escobazo;
y, de otra, he vivido, y viviré,
tan ufano
o más bien, alucinando:
es mi hada, con un beso
que me ha dado;
y tocando mi candor,
con la varita,
veo a la bruja que, en su escoba,
huye deprisa;
y vendando con su magia
mi fea herida,
algún beso y caramelos,
tras ponerme dos tiritas,
en sanarla rivalizan.
doctorpoeta
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